Adenomas de hipófisis gigantes (PitNET): qué son y cómo se tratan

Los adenomas de hipófisis son tumores que se originan en la hipófisis, una pequeña glándula ubicada en el centro de la base del cráneo y encargada de regular distintas funciones hormonales del organismo.
En las clasificaciones más recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), publicadas a partir de 2021, comenzó a utilizarse el término tumor neuroendocrino hipofisario (PitNET) para referirse a estas lesiones. Sin embargo, “adenoma de hipófisis” continúa siendo una denominación ampliamente utilizada tanto en la práctica médica como entre los pacientes. Por esta razón, a lo largo de este artículo utilizaremos ambos términos.
Los tumores de hipófisis pueden manifestarse por dos mecanismos principales: por el efecto de masa, es decir, la presión que ejerce el tumor sobre las estructuras que lo rodean, o por alteraciones en la producción hormonal.
Cuando el tumor alcanza grandes dimensiones, la relación con la vía visual, los nervios craneales y los vasos sanguíneos de la base del cráneo adquiere especial importancia.
¿Cuándo se considera gigante un adenoma de hipófisis?
Clásicamente, los adenomas de hipófisis gigantes se han definido como tumores que miden más de 4 centímetros en alguno de sus diámetros.
Representan aproximadamente entre el 6 y el 10 % de los adenomas de hipófisis, por lo que constituyen un grupo poco frecuente.
Cuatro centímetros pueden no parecer una dimensión considerable en otras partes del cuerpo. Sin embargo, la hipófisis se encuentra en el centro de la base del cráneo, rodeada por estructuras de gran importancia, entre ellas:
el quiasma y los nervios ópticos
las arterias carótidas
nervios craneales
el seno cavernoso
estructuras cerebrales cercanas
Por esta razón, un tumor de este tamaño puede ocupar un espacio importante y desplazar o comprimir estructuras que participan en la visión, los movimientos oculares y otras funciones neurológicas.
En la guía sobre adenomas de hipófisis (PitNET): síntomas, diagnóstico y tratamiento explicamos de manera más amplia cómo se clasifican y qué manifestaciones pueden producir.

¿Por qué pueden afectar la visión?
Una de las estructuras más cercanas a la hipófisis es el quiasma óptico, donde se cruzan parte de las fibras relacionadas con la visión.
Cuando un adenoma crece hacia arriba puede comprimir esta zona y producir alteraciones del campo visual.
Entre las manifestaciones más frecuentes pueden encontrarse:
disminución de la visión periférica
dificultad para ver hacia los lados
visión borrosa
pérdida visual más importante en casos avanzados
La afectación no es igual en todos los pacientes. Por ello, la valoración oftalmológica y la campimetría son importantes para documentar objetivamente el estado de la función visual.
En tumores de mayor extensión, el crecimiento también puede ejercer presión sobre otras estructuras cerebrales e incluso, en casos seleccionados, comprometer el sistema ventricular y provocar aumento de la presión intracraneal.

¿Todos los adenomas gigantes necesitan cirugía?
La mayoría de los adenomas de hipófisis gigantes que producen compresión de estructuras importantes requieren una valoración neuroquirúrgica.
La cirugía puede estar indicada para:
descomprimir el quiasma óptico
aliviar la presión sobre estructuras cerebrales
disminuir el volumen del tumor
preservar la función neurológica
controlar determinados tumores funcionales
Sin embargo, existe una excepción importante: los prolactinomas gigantes.
Los prolactinomas pueden responder al tratamiento con medicamentos capaces de reducir los niveles de prolactina y disminuir el tamaño del tumor. Por ello, aun cuando alcanzan grandes dimensiones, la cirugía no necesariamente constituye el tratamiento inicial.
Esta diferencia es importante porque el tamaño del tumor por sí solo no determina la necesidad de operar.
Cirugía endonasal endoscópica: acceso a través de la nariz
Cuando existe indicación quirúrgica, una de las opciones es el abordaje endonasal endoscópico transesfenoidal.
Esta técnica utiliza las fosas nasales y el seno esfenoidal como vía de acceso hacia la hipófisis, por lo que no requiere una incisión externa visible.
El endoscopio permite obtener una visión amplia y utilizar distintos ángulos para observar áreas alrededor del tumor. Esto puede ser especialmente útil cuando existen extensiones hacia arriba, hacia los lados o hacia el seno cavernoso.
Aun con los avances en las técnicas endoscópicas, los adenomas gigantes continúan representando un reto quirúrgico debido a:
su volumen
la cercanía con las arterias carótidas
el compromiso del quiasma óptico
la posible invasión del seno cavernoso
la extensión hacia estructuras cerebrales
Por estas razones, no todos los tumores pueden retirarse completamente de manera segura.

El objetivo no siempre es retirar el 100 % del tumor
En los adenomas de hipófisis gigantes, uno de los conceptos más importantes es la máxima resección segura.
Esto significa retirar la mayor cantidad posible de tumor sin comprometer estructuras neurovasculares o funciones importantes.
Los principales objetivos de la cirugía son:
descomprimir la vía visual
preservar los nervios y vasos sanguíneos
reducir el efecto de masa
preservar, cuando es posible, la función endocrina
obtener el mejor control tumoral posible con un nivel de riesgo aceptable
En algunas series quirúrgicas de adenomas gigantes se han reportado tasas menores de resección completa que en tumores de menor tamaño.
Esto no significa necesariamente que la cirugía haya fallado.
Cuando una porción del tumor se encuentra adherida a una arteria, invade el seno cavernoso o está muy próxima a un nervio, intentar retirarla puede implicar un riesgo mayor que dejar un pequeño remanente.
En esos casos, el tejido residual puede vigilarse o tratarse posteriormente con otras estrategias, como la radiocirugía, dependiendo de las características del tumor y de su evolución.
¿Qué estudios se necesitan antes de la cirugía?
La valoración preoperatoria debe permitir conocer tanto las características del tumor como el estado general del paciente.
En los casos de adenomas de hipófisis gigantes, suele ser importante contar con:
resonancia magnética
tomografía computarizada
evaluación hormonal completa
valoración oftalmológica
campimetría
La resonancia permite estudiar la extensión del tumor y su relación con estructuras cercanas, mientras que la tomografía aporta información adicional sobre la anatomía de la base del cráneo.
El perfil hormonal permite conocer si el tumor está produciendo hormonas en exceso o si ha afectado la función normal de la hipófisis.
La evaluación visual documenta el grado de compromiso del quiasma óptico antes del tratamiento.
La preparación completa antes de una cirugía se desarrolla con más detalle en la guía sobre qué necesito antes de una cirugía endoscópica transesfenoidal de hipófisis.
Casos clínicos operados por la Dra. Eli Hernández
A continuación se presentan ejemplos de adenomas de hipófisis gigantes tratados mediante abordaje endonasal endoscópico transesfenoidal.
Las imágenes tienen una finalidad educativa. Cada tumor presenta características particulares y los resultados observados no representan una garantía de que otros pacientes obtengan el mismo grado de resección o evolución.
Caso 1 — Adenoma de 40 mm tratado con cirugía de "mínima invasión" sin cicatrices visibles

Caso 2 — Tumor hipofisario de aproximadamente 64 mm

Caso de gran volumen y extensión superior tratado mediante abordaje endonasal endoscópico. Su tamaño ilustra la complejidad que pueden alcanzar estas lesiones dentro de la base del cráneo.
Caso 3 — Adenoma gigante con preservación del tallo hipofisario

Las imágenes permiten comparar la extensión del tumor antes de la cirugía y el resultado posoperatorio, donde se observa preservación de estructuras hipofisarias.
Caso 4 — Adenoma de aproximadamente 40 × 42 mm

Caso 5 — Remanente tumoral y tratamiento complementario

Este ejemplo muestra que, en determinados casos, el tratamiento puede realizarse por etapas y combinar diferentes herramientas terapéuticas.
Adenomas gigantes: tratamiento individualizado
Los adenomas de hipófisis gigantes requieren una planeación cuidadosa porque dos tumores con dimensiones similares pueden tener relaciones anatómicas y comportamientos muy diferentes.
La decisión de operar, el abordaje utilizado y la cantidad de tumor que puede retirarse dependen de:
localización
extensión
relación con vasos sanguíneos
compromiso visual
actividad hormonal
invasión de estructuras cercanas
Por ello, el objetivo no debe ser únicamente retirar la mayor cantidad de tejido, sino hacerlo preservando al máximo la función neurológica, visual y endocrina.
Preguntas frecuentes
¿Qué tamaño se considera un adenoma de hipófisis gigante?
Clásicamente se consideran gigantes los adenomas que superan los 4 centímetros en alguno de sus diámetros.
¿Un adenoma gigante siempre necesita cirugía?
No. La decisión depende de la compresión que produce, la función visual, la actividad hormonal y otras características. Los prolactinomas gigantes pueden responder inicialmente al tratamiento médico.
¿Puede operarse por la nariz?
En muchos casos puede utilizarse un abordaje endonasal endoscópico transesfenoidal. La anatomía y extensión del tumor determinan si esta vía es apropiada.
¿Qué ocurre si no puede retirarse todo el tumor?
En algunos casos puede dejarse un remanente para evitar lesiones en arterias, nervios u otras estructuras importantes. Ese tejido puede vigilarse o recibir tratamiento complementario, como radiocirugía.
¿Necesitas una valoración especializada?
Si recibiste el diagnóstico de un adenoma de hipófisis gigante, presentas alteraciones visuales o necesitas una segunda opinión sobre una propuesta de tratamiento, en Atención Neurooncológica Integral podemos revisar tus estudios y orientarte sobre las opciones disponibles.
O bien puedes contactarnos vía WhatsApp en el siguiente enlace:


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