Cirugía endoscópica transnasal para tumores de hipófisis: cómo se realiza y qué esperar

La cirugía endoscópica transnasal o endonasal transesfenoidal permite acceder a la hipófisis a través de la nariz y el seno esfenoidal, sin realizar una incisión externa en el rostro ni una craneotomía.
Se utiliza para tratar determinados tumores de hipófisis, pero no todos los PitNET requieren cirugía ni todos pueden tratarse mediante esta vía. La decisión depende del tipo de tumor, su actividad hormonal, su extensión y su relación con la vía visual, arterias y otras estructuras cercanas.
Esta guía explica cómo se realiza el procedimiento, qué objetivos persigue y qué suele vigilarse inmediatamente después de la cirugía.
Si ya tienes una indicación quirúrgica, puedes consultar también nuestra guía sobre preparación para una cirugía de hipófisis, donde explicamos los estudios, medicamentos y ayuno que pueden solicitarse antes del procedimiento.
¿Qué significa cirugía endoscópica transnasal o transesfenoidal?
El nombre describe la vía por la que se llega a la hipófisis y la forma en que el cirujano visualiza la región.
Endonasal o transnasal: el acceso se realiza a través de las fosas nasales.
Endoscópica: se utiliza un endoscopio con cámara e iluminación para visualizar el corredor quirúrgico.
Transesfenoidal: el acceso atraviesa el seno esfenoidal, una cavidad ubicada detrás de la nariz, para llegar a la silla turca, donde se encuentra la hipófisis.
La ruta puede resumirse así:
nariz → seno esfenoidal → silla turca → hipófisis
El endoscopio permite observar la región desde diferentes ángulos durante el procedimiento.

¿Cuándo puede utilizarse esta cirugía?
La cirugía puede considerarse cuando un tumor de hipófisis produce síntomas, alteraciones hormonales o compresión de estructuras cercanas.
Entre las situaciones que pueden llevar a una valoración quirúrgica se encuentran:
PitNET no funcionantes que comprimen el quiasma óptico o producen efecto de masa;
tumores funcionantes relacionados con enfermedades como acromegalia o enfermedad de Cushing;
crecimiento tumoral que afecta la visión o estructuras cercanas.
La indicación no depende únicamente del tamaño.
¿Qué ocurre con los prolactinomas?
Los prolactinomas suelen manejarse inicialmente de forma diferente porque pueden responder a medicamentos llamados agonistas dopaminérgicos, como cabergolina.
La cirugía puede considerarse cuando el tratamiento médico no logra el control esperado, no se tolera o existen circunstancias clínicas específicas.
Para comprender mejor las diferencias entre estos tumores, consulta Adenomas de hipófisis (PitNET): síntomas, diagnóstico y tratamiento.
¿Todos los tumores de hipófisis pueden tratarse por esta vía?
No todos los tumores de hipófisis tienen una anatomía adecuada para una resección endonasal completa.
La extensión del tumor y su relación con estructuras críticas influyen en la estrategia.
Algunos factores relevantes son:
invasión del seno cavernoso;
crecimiento lateral importante;
relación estrecha con las arterias carótidas;
consistencia del tumor;
cirugías previas;
anatomía particular del paciente.
En determinados casos puede ser necesario utilizar otro abordaje o combinar la cirugía con tratamientos posteriores.
¿Cómo se realiza la cirugía endoscópica transnasal?
El procedimiento se realiza bajo anestesia general y puede explicarse en cuatro etapas principales:
Acceso por la nariz.El endoscopio y los instrumentos quirúrgicos se introducen a través de las fosas nasales.
Paso por el seno esfenoidal.Este espacio funciona como corredor anatómico para llegar a la región de la hipófisis.
Acceso al tumor y resección.Se retira una pequeña porción de hueso de la base del cráneo para acceder a la silla turca y se abre la duramadre, la membrana que recubre esta región. El tumor se retira procurando preservar la hipófisis sana, arterias, nervios y otras estructuras importantes.
Cierre y reconstrucción.Al finalizar, se revisa el área quirúrgica y se realiza la reconstrucción necesaria. Uno de sus objetivos es prevenir una fuga de líquido cefalorraquídeo (LCR), el líquido que rodea al cerebro y la médula espinal.
El tejido retirado durante la cirugía también puede analizarse para confirmar las características del tumor.
¿La cirugía de hipófisis por la nariz “abre el cráneo”?
No se realiza una craneotomía, es decir, no se retira una porción amplia del cráneo para acceder al cerebro desde el exterior.
Sin embargo, sigue siendo una cirugía de base de cráneo: para llegar a la hipófisis se trabaja a través del seno esfenoidal y se retira una pequeña porción de hueso de la silla turca antes de acceder al tumor.
Esta distinción es importante porque “sin abrir el cráneo” puede dar la impresión incorrecta de que se trata de un procedimiento menor.
¿Cuál es el objetivo de la cirugía?
El objetivo no es retirar tumor a cualquier costo.
La prioridad es conseguir la máxima resección segura, es decir, retirar la mayor cantidad de tumor posible sin comprometer estructuras importantes.
Los objetivos pueden incluir:
descomprimir el quiasma óptico y proteger la visión;
disminuir el efecto de masa;
controlar la producción hormonal cuando corresponde;
preservar la función de la hipófisis;
proteger arterias y nervios;
obtener tejido para confirmar el diagnóstico;
lograr el mejor control tumoral posible con un riesgo aceptable.
¿Qué pasa si no puede retirarse todo el tumor?
Una resección subtotal no significa necesariamente que la cirugía haya fracasado.
Cuando una parte del tumor invade el seno cavernoso, rodea una arteria o está muy próxima a un nervio, intentar retirar cada fragmento puede aumentar el riesgo de daño.
En esas situaciones, puede decidirse dejar un remanente de manera deliberada.
El tejido residual requiere seguimiento y, dependiendo de sus características y evolución, puede manejarse mediante:
vigilancia con estudios de imagen;
tratamiento médico;
una nueva intervención en casos seleccionados.
Este escenario es especialmente relevante en algunos adenomas de hipófisis gigantes.
¿Qué ventajas tiene el abordaje endoscópico?
Dos características principales del abordaje son:
acceso a través de la nariz, sin una incisión facial externa;
visualización endoscópica, que permite observar la región desde diferentes ángulos.
Esto no significa que todos los tumores sean sencillos de tratar por esta vía. La complejidad depende principalmente de la anatomía, extensión e invasión del tumor.
¿Qué ocurre inmediatamente después de la cirugía?
Después del procedimiento, el paciente permanece bajo vigilancia hospitalaria. El nivel de observación depende de su evolución y del protocolo del centro.
Durante las primeras horas y días suelen vigilarse aspectos como:
estado neurológico;
visión;
producción de orina y sed;
niveles de sodio;
función hormonal;
niveles de cortisol;
evolución de la zona quirúrgica.

Diabetes insípida después de la cirugía
Una de las alteraciones que puede vigilarse es la diabetes insípida, actualmente también denominada deficiencia de vasopresina.
Puede producir una cantidad anormalmente elevada de orina y sed intensa debido a una alteración temporal o persistente en la regulación del agua del organismo.
Su aparición y manejo deben evaluarse por el equipo médico.
Los cuidados posteriores en casa, restricciones y recuperación tardía corresponden a una etapa diferente del proceso y se abordarán en una guía específica de recuperación después de cirugía de hipófisis.
¿Cuáles son los principales riesgos?
Como cualquier cirugía de base de cráneo, el procedimiento puede presentar complicaciones.
Entre las principales se encuentran:
fuga de líquido cefalorraquídeo: salida del líquido que rodea al cerebro a través de la zona quirúrgica;
alteraciones de la función hipofisaria: algunas pueden requerir tratamiento hormonal;
diabetes insípida o alteraciones del sodio y del equilibrio de líquidos;
sangrado o lesión vascular;
infección, incluida meningitis;
cambios visuales o neurológicos.
El riesgo individual depende de las características del tumor, la anatomía y las condiciones del paciente.
Después de la cirugía, síntomas como fiebre, salida persistente de líquido claro por la nariz, cambios visuales, dolor de cabeza intenso o sed y producción de orina marcadamente aumentadas deben comunicarse al equipo tratante.
Preguntas frecuentes
¿La cirugía endoscópica transnasal deja cicatriz en la cara?
El acceso principal se realiza a través de las fosas nasales, por lo que no requiere una incisión facial externa. En algunos procedimientos pueden utilizarse injertos provenientes de otra región del cuerpo, dependiendo de la reconstrucción necesaria.
¿Todos los tumores de hipófisis necesitan cirugía?
No. El tratamiento depende del tipo de tumor, los síntomas, la actividad hormonal, su crecimiento y su relación con estructuras cercanas.
¿Qué sucede si queda una parte del tumor?
El remanente se vigila y, dependiendo de su comportamiento, puede requerir tratamiento médico, radiocirugía o una nueva intervención.
¿Puede mejorar la visión después de la cirugía?
La descompresión del quiasma óptico puede permitir recuperación visual. El grado de mejoría depende del tiempo y la intensidad de la compresión, del daño previo y de la respuesta individual.
¿La cirugía por la nariz es una cirugía cerebral?
Es una cirugía de base de cráneo dirigida a una región situada debajo del cerebro. No requiere una craneotomía, pero se realiza junto a estructuras neurovasculares importantes y requiere planeación neuroquirúrgica especializada.
¿Necesitas una valoración especializada?
Si tienes un diagnóstico de tumor de hipófisis, una indicación quirúrgica o necesitas una segunda opinión sobre el abordaje propuesto, en Atención Neurooncológica Integral (ANI) podemos revisar tus estudios y ayudarte a comprender las opciones disponibles.
O bien puedes contactarnos vía WhatsApp en el siguiente enlace:



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